Fiat 500 Scattante: pasó 25 años en un granero y volvió transformado

El ejemplar familiar de Max Kindersley dio origen a La Cinquecento, un nuevo estudio británico que rehízo la mecánica y el chasis sin borrar la identidad del clásico italiano. Fabricará apenas unos pocos autos por año.

Durante alrededor de 25 años, el Fiat 500 de la familia de Max Kindersley no hizo nada de lo que se espera de un auto. No recorrió calles, no llevó a nadie y tampoco ocupó un lugar de privilegio en una colección: quedó guardado en un granero. Cuando su dueño decidió devolverlo a la ruta, aquel proyecto doméstico empezó a crecer hasta convertirse en algo bastante más ambicioso.

Ese pequeño Fiat de 1973 terminó dando origen a La Cinquecento, un nuevo estudio británico de diseño e ingeniería, y a su primer modelo: el Scattante. No es una restauración convencional ni una réplica de una versión deportiva de época. La carrocería mantiene las proporciones y los rasgos del 500 original, pero debajo hay una profunda revisión mecánica destinada a mejorar su desempeño y hacerlo más utilizable.

El prototipo tuvo su presentación pública en Tutto Bene Hillclimb, el encuentro de autos clásicos y especiales celebrado en Italia. Ahora, La Cinquecento planea construir una serie limitada de ejemplares numerados, configurados individualmente con cada cliente.

DE UN AUTO FAMILIAR A UNA NUEVA MARCA

500 Scattante

La historia comenzó cuando Kindersley, fotógrafo de moda de profesión, encaró la recuperación del Fiat 500 de su familia. La intención inicial era bastante sencilla: sacar del granero al auto que llevaba un cuarto de siglo detenido y ponerlo nuevamente en funcionamiento.

Sin embargo, la restauración se transformó en una pregunta: hasta dónde se podía mejorar un Fiat 500 sin quitarle aquello que lo convirtió en uno de los autos urbanos más reconocibles del mundo. La respuesta fue La Cinquecento —“el 500”, en italiano—, una empresa creada específicamente alrededor de esa idea.

“Siempre me gustó lo que representa el Fiat 500. Es simple, liviano, tiene mucho carácter y hace sonreír a la gente. La idea nunca fue cambiar eso”, explicó Kindersley.

“Queríamos tomar todo lo que hace tan especial al original y ver hasta dónde podíamos desarrollarlo: hacerlo más rápido, más preciso y mejor resuelto desde la ingeniería, sin perder el motivo por el cual alguien quería un 500 desde el principio”, agregó el fundador.

El nombre Scattante también resume esa búsqueda. La palabra italiana puede traducirse como ágil, vivaz o de reacción rápida: cualidades que el estudio pretende conseguir sin convertir al pequeño clásico en algo ajeno a su naturaleza.

QUÉ CAMBIÓ DEBAJO DE LA CARROCERÍA

500 Scattante

El punto de partida es un Fiat 500 de 1973, pero la empresa asegura que muy poco de lo que hay debajo de la carrocería sigue anclado en los años setenta. El auto conserva la disposición de motor y transmisión en la parte trasera, una decisión clave para mantener su arquitectura original.

La mecánica es un bicilíndrico derivado del Fiat 126, con aproximadamente 802 cm³ y sistema de encendido de doble bujía. Está asociado a una caja manual. La Cinquecento todavía no comunicó su potencia, sus prestaciones ni la velocidad máxima.

La ausencia de esas cifras no es casual. El desarrollo, según la compañía, está orientado a mejorar la respuesta del acelerador, la entrega de torque y las sensaciones al volante antes que a perseguir una gran cifra de potencia. El objetivo de peso declarado es de alrededor de 650 kilos.

El trabajo no se limita al motor. La suspensión, los frenos, la dirección y los sistemas de refrigeración y electricidad fueron desarrollados especialmente o modificados en profundidad. Son cambios menos visibles que un ensanche de carrocería, pero decisivos para que un auto concebido hace más de medio siglo pueda utilizarse con mayor confianza y regularidad.

UN DISEÑO MÁS ANCHO, PERO TODAVÍA RECONOCIBLE

500 Scattante

Para el exterior, La Cinquecento trabajó con BorromeodeSilva, estudio de diseño con sede en Milán. Los guardabarros ensanchados le dan al Scattante una postura más firme, mientras los faldones laterales y los faros auxiliares inspirados en los autos de rally refuerzan su carácter deportivo.

Las modificaciones no ocultan el punto de partida. El techo redondeado, los faros circulares, el frente corto y las dimensiones compactas siguen identificándolo de inmediato como un Fiat 500 clásico. El desafío, según sus creadores, consistió en darle mayor presencia sin perder la sencillez visual del original.

El habitáculo mantiene una disposición igualmente simple. Detrás del volante de dos rayos aparecen un velocímetro y un gran cuentavueltas, acompañados por una pequeña cantidad de interruptores en el tablero. Las butacas combinan cuero y gamuza, mientras los pedales mecanizados introducen una terminación más elaborada sin llenar el interior de pantallas o comandos modernos.

UNA PRODUCCIÓN DE APENAS UNOS POCOS AUTOS POR AÑO

500 Scattante

El Scattante exhibido en Tutto Bene funciona como prototipo y carta de presentación de la nueva compañía. La Cinquecento abrirá el proyecto a clientes, pero no planea una producción convencional: cada unidad será numerada, se desarrollará junto con su propietario y la previsión es fabricar apenas un puñado de autos al año.

Los interesados ya pueden registrar su consulta en el sitio oficial de la empresa. Por ahora no se informó el precio, la fecha de inicio de las entregas ni la cantidad total de unidades que tendrá la serie. Tampoco se publicaron las especificaciones definitivas del motor.

Hay, sin embargo, un detalle que cierra el círculo de la historia. Los próximos Scattante se construirán en el mismo granero donde comenzó la recuperación del auto familiar de Kindersley y donde tomó forma el primer prototipo. El lugar que mantuvo inmóvil a aquel Fiat durante 25 años será ahora el taller desde el cual otros 500 volverán a la ruta. Es difícil encontrar una síntesis más precisa del proyecto: conservar la historia, pero hacerla andar mucho mejor.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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